
Problemas de artrosis, asma, sordera, problemas de estómago, cataratas...
Mucha gente, la gran mayoría, se negaría a adoptar a un animal con estos síntomas. Somos egoístas.
El problema de esta sociedad para adoptar a un animal mayor no es sólo económico, es porque 'no se lleva', o porque no creen que tener un abuelete en casa les vaya a hacer felices.
Algún día todos nosotros nos veremos con artrosis, con problemas de riñón, de visión... ¿Entonces? Mejor que nos abandonen, no? O que nadie nos haga caso.
Hoy, en el salón AnimalAdda, entre otros estaba Ester, una de nuestras veterinarias, y han hablado de las ventajas de adoptar un animal adulto. Y por nuestra parte enviamos lo que uno de nuestros padrinos, Pau, escribió sobre Jimmy.
Jimmy llevaba esperando una casa 10 años. Lo abandonaron siendo un jovencillo de 2 años y toda su vida la ha pasado en un refugio.
Ahora tiene un sofá para él, una casa, una cama... Esto ha hecho que Jimmy mejore en 1 año lo impensable. Logicamente siempre tendrá sus achaques de abuelete, pero nosotros, que lo vamos viendo, le hemos visto rejuvenecer muchos años y, lo más importante: ¡¡es el tío más feliz del mundo!!
Aprovechando que Pau escribió esto queremos publicarlo para que quien dude en adoptar un animal mayor lo lea y no se lo piense más.
"Adoptar a Jimmy ha sido la decisión más acertada que hemos tomado nunca. No ha habido ni un solo día en el que nos hayamos arrepentido de tenerle en nuestras vidas. En realidad todo fue muy fácil; recomiendo a todo el mundo que visite una protectora, o un refugio. En él verá que hay perros jóvenes, cachorros, que están contentos, felices, y bien cuidados. Y luego están los abuelos. Perros, gatos, y otros animales que viven bien, sin duda, pero que en su actitud denotan que están completamente resignados a pasar sus días allí.
Jimmy era de estos últimos casos. Estaba bien, tenía doce años, de los cuales llevaba allí diez, así que era el amo y señor del refugio. Sus cuidadoras y su padrino le han querido siempre muchísimo, y ha llevado una buena vida. Pero Jimmy ya no se levantaba cuando llegaban visitas, ya no hacía monerías, ni intentaba llamar la atención de nadie para que lo adoptaran. Simplemente estaba allí, tumbado, viendo pasar los días. Cuando le pusimos el arnés nos siguió con cara seria hasta el coche, sin dejar de mirar atrás. Sus primeras horas en casa las pasó tumbado en un cojín gigante, en el suelo, sin acercarse a nosotros.
¿Sabéis ese mito que dice que un animal mayor no se adapta a una nueva vida? Pues es mentira. A las cuarenta y ocho horas de adoptarlo, Jimmy ya no se hacía sus necesidades en casa, ya venía corriendo a la puerta a recibirnos, y... bueno, y ya dormía en la cama, donde se subía furtivamente por la noche, cuando nosotros ya dormíamos. Volvían a brillarle los ojos, su pelo se puso más bonito, más brillante. Ya no tenía que discutir con los otros perros mayores por la comida, o por las chucherías.
No digo que un cachorro no sea más activo, eso está claro. Jimmy juega un rato con nosotros, y luego necesita dos horas de sueño para recuperarse. Pero en cuanto a afecto, cariño y lealtad, no tiene nada que envidiarle a un perro más joven.
No le podríamos querer más aunque tuviera menos edad. Pero sí pensamos muchas veces en por qué no le adoptamos antes, en los muchos que, como él, están pasando frío y no tienen una segunda oportunidad, o ni siquiera una primera. Pensamos en que ojalá le hubiéramos conocido antes.
Y en que todos esos que, al enterarse de que le adoptamos cuando ya tenía doce años, nos miran con cara rara, no saben lo que se pierden. Los animales son seres maravillosos, perfectamente capaces de darse cuenta de lo que haces por ellos. No tienen otra manera de agradecértelo que con su vida. Y los animales mayores, cuando son adoptados, saben de sobras la suerte que han tenido. Así que, volviendo al principio de esta carta, pido a la gente que visite los refugios, las protectoras, que mire a los ojos a un animal mayor. Y si encuentra un solo motivo por el que crea que es un error darles un hogar, que me lo diga. Porque yo no creo que adoptar a Jimmy haya sido ningún error, sino todo lo contrario."
Fuente: http://kanchispis.blogspot.com/2010/11/adoptar-un-animal-adulto.html
Comentarios
Anónimo (no verificado)
Vie, 05/08/2011 - 18:21
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Nosotros también adoptamos
Ojalá la gente abra los ojos con esto. Me ha emocionado, gracias por publicarlo.
Nosotros adoptamos a una nórdica de 9 años y es encantadora, la envidia del vecindario. Ahora tiene 14 años y pensamos como Pau dice en el artículo, porqué no la adoptamos antes.
Por desgracia, hemos de decir que somos pocos los que damos esta oportunidad a estos chicos, espero que esto cambie.
Carmen
Anónimo (no verificado)
Vie, 05/08/2011 - 18:30
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Vivan los abuelitos
Yo siempre pensé que si tenía un perro un día sería un cachorro, se adaptan mejor, disfrutas más tiempo, para los niños es mejor,... hasta que me encontré a Bety en la calle.
Mi mujer y mis hijos me convencieron para quedarnosla, era una mestiza de 7 años nos dijo el veterinario. Bety ganó a Jimmy en cuanto a adaptación, solo se hizo una vez pis en casa y fue cuando llegaron mis hijos con la novedad. Cuando juega con mis hijos les da cien vueltas, son ellos los que se cansan antes.
No me he arrepentido de coger una perra adulta, es lo mejor que tenemos. Ahora tiene 13 años y sigue siendo la misma buenaza que cuando la encontramos llenita de pulgas.
Estoy seguro que cuando nos llegue el momento de tener otro perro, iremos al albergue de aquí y miraremos los mayores.
Por fin un artículo en el que me siento identificado porque a mi también me llaman "loco" por haber cogido una perra tan mayor.
Anónimo (no verificado)
Sáb, 04/02/2012 - 17:50
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yo buscaba una golden,por
yo buscaba una golden,por tuenti me entere que habia una que la llevarian a la perrera si nadie se hacia cargo de ella,el problema que nadie la quisiera es que tenia 11 años,y eso que tenia pedigree y todo,no lo pense llame y fui a verla,me faltaron minutos para cargarla en el coche,la pobre estaba muy delgada y sucia solo comia pan duro y se cansaba enseguida,la lleve a casa,adaptarse le costo el entrar en su nueva casa,hace ya 2 años y medio que esta en casa,es un sol todos super contentos con la perra no ha dado ningun problema,y ni pensar de arrepentirme nunca de haber hecho ese pequeño viaje para cogerla,mucho me ha enseñado!!aqui mi pequeño reconocimiento a esta preciosidad que tengo gracias clara por cruzarte en mi camino
Anónimo (no verificado)
Sáb, 04/02/2012 - 18:29
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Despues de Pillin ni un perro más
Cuando murió mi anterior perro Pillin, en diciembre del 2010, me dije ni un perro más, porque el dolor de su partida no quería pasarlo otra vez, pero en abril del año pasado mi papá me dijo si podia ayudarlo a buscar una casa para un perro alaskan malamute, pues su dueño ya no lo queria tener pues estaba cansado de limpiar sus pelos. Acepte y le dije tráelo, los de raza son adoptados de inmediato, y es verdad porque cuando llego se quedo en mi casa para siempre, aunque no fue fácil adaptarnos, pues el estuvo como 15 días mirando debajo de la puerta con la esperanza que su dueño anterior regrese a buscarlo, no se la manera como lo criaron pero a el le gusta matar gatos, y me mato a dos de los míos y eso me hizo pensar si seria una buena idea seguir teniéndolo conmigo, pues también amo a mis gatas; pero le di otra oportunidad, hoy casi un año después, no me arrepiento, pues no es solo mi mejor amigo, es mi hijo, es parte de mi familia, no hay nada mas relajante que sus caminatas con el, sus juegos con la pelota o solamente cuando me siento en el piso y el se acuesta encima de mis piernas y simplemente vuelve a ser un cachorrito :)
Anónimo (no verificado)
Sáb, 04/02/2012 - 20:19
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Los míos fueron adoptados con
Los míos fueron adoptados con un año de vida. Lo que sería un perro adulto, pero joven. Estaban en unas condiciones bastante deplorables. Nórdicos, sin sombra, sin agua y comiendo peladuras de naranja, manzana y patatas. Los únicos juguetes que conocían eran los zapatos que los vecinos les tiraban cuando ladraban.
Cuando nos los llevamos, estaban llenos de nudos, con barro en el pelo y en muy mal estado. Superdelgaditos, casi sin fuerza... y cuando los sacamos para que se vinieran en el coche...todo era nuevo para ellos, estaban descubriendo el mundo por primera vez.
Al principio eran muy asustadizos (Suponemos que porque se habían llevado ya más de una paliza, de hecho creemos que la displasia del macho fue agravada por una caída por las escaleras porque les tenía pánico y tenía el hueso desplazado).
Poco a poco han ido cogiendo confianza y ahora son los perros más felices del mundo. Y nosotros la familia más afortunada.
Los rescatamos después de haber tenido que sacrificar a nuestra perrita por un cáncer terminal. Y no nos arrepentimos de nada.
El proceso de adaptación fue duro, pero como todo en esta vida, se valora más cuando ha costado un sacrificio.
Ahora vivo sola y, sinceramente, en cuanto tenga recursos para poder darlo todo con un perrillo, seguramente busque alguna bonachona tierna y dulce, ya adulta para poder darle la mejor vida que pueda.
No estamos locos...simplemente...todos merecemos una oportunidad.
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